“Cuando caminamos, tocamos la tierra”
Thic Nhat Hanh (2016) Cómo andar, Barcelona, Kairos.
Y cuando tocamos la tierra, podemos decir que hemos conocido porque los sentidos nos han permitido vincularnos al territorio. Es por esto que la relación que presento en este texto, esta mediada por una experiencia directa y particular. Colombia, además de ser un país multicultural y pluricultural, es poseedor de una alta biodiversidad y ese diría es su mayor tesoro. De ahí que no sería fácil dar un orden especifico de los mejores lugares visitados en Colombia puesto que cada uno tiene su encanto además que esta mediado por el momento y las circunstancias personales que me llevaron a dicho lugar. El cómo se viaja, las condiciones materiales, pero sobre todo las condiciones mentales y espirituales hacen de estos recorridos algo único.
De entrada, el viaje que he hecho en tres veces y al que volvería, Los cerros de Mavecure, en Guainía, sería la joya de la Corona. Recuerdo en especial la primera vez porque fue como entrar en otro mundo. El asombro siempre ha marcado la pauta. Partí de Inírida, capital de Guainía y termine en Puerto Carreño, la capital del departamento del Vichada, haciendo el recorrido por las sabanas de la flor de Inírida, los cerros de mavecure a 50 kilómetros de Inírida, los raudales de Zamuro y Cualet, las comunidades de Sabanita y el Coco conociendo un poco de su experiencia de vida y artesanía, la estrella fluvial de oriente, (la confluencia de los ríos Inírida, Guaviare, Atabapo y el poderoso río Orinoco) y finalmente El raudal de Maipures en el río Orinoco, frente a la isla de Pedro Camejo y el Parque Nacional Natural El Tuparro, el cual recorrí solamente en una pequeña parte y terminar en Puerto Carreño. Y cada vez que he ido de nuevo, en recorridos de cinco a seis días tengo que decir que siempre hay mucho por conocer, cosas por aprender y cultivar el amor por este país que habito, Colombia.
El segundo lugar, es más cercano, Murillo, Tolima. He ido dos veces. De una u otra manera, recorrer los alrededores del Cumanday, el Nevado del Ruíz, en todo su esplendor, imponente, mágico y misterioso y al mismo tiempo abierto a quien sepa contemplar hace del lugar un espacio maravilloso. De cierta manera, estar a sus pies es entrar en un templo, un lugar sagrado. Recuerdo que en una de esas ocasiones por un momento deje de sentirme quien creo ser y me sentía trasladado en el tiempo y al cuerpo de otro observador, de otro ser que honraba la vida en aquel lugar. Así pues, tendría que decir que esas montañas del Parque Nacional Natural de los Nevados son espectaculares. Y el pueblo, Murillo y sus alrededores poseen paisajes que cualquier lugar de Europa envidiaría. Allí los ritmos de la vida cambian por completo. Esta travesía es ir al corazón de Colombia.
El tercer lugar sería Teyuna, la ciudad perdida de los Tayronas en la Sierra Nevada de Santa Marta. Fueron cinco días de viaje. Tres días de ascenso y dos de descenso. Una experiencia que me marcó en un momento que presentaba dificultades de salud y que parece me sano. Es algo que tendría que relatar en otro momento. Recuerdo en especial la tercera noche, en el Paraíso, el último campamento para ascender a la ciudad a la mañana siguiente. Desperté a medianoche con la idea del Cielo en la mente. Al salir del dormitorio, sentir el frio y ver al cielo despejado quede asombrado. La luna, las estrellas grandes, enigmáticas, estaban ahí presentes. Casi que se podían tocar. Estaba solo frente al universo. Al día siguiente, subimos a la ciudad y caminamos por las terrazas, contemplamos las montañas que le rodean y su inmensidad, su misterio, su silencio eterno. Y esto ha hecho de ciudad perdida, un lugar para volver. Vale la pena señalar que hoy el recorrido lo ofrecen con el Parque Tayrona. Y sin duda, valdría la pena explorarlo de esa manera, pero me tengo que preparar.
En cuarto lugar, Santa Cruz de Mompox, un bello pueblo colonial ubicado en la Isla del mismo nombre en el rio magdalena. Las ciénagas, la arquitectura, el aire propio de un pueblo caribe que por momentos parece atrapado en el tiempo. El recorrido comprendía también Valledupar y sus pueblos vecinos, la cuna del vallenato; Aracataca, la ciudad del nobel Gabriel García Márquez, así como la ciénaga Grande de Santa Marta y sus pueblos palafitos Nueva Venecia y Buena Vista. Allí, los aromas, los sentires, la manera como las personas resuelven su día a día, su humildad y familiaridad, el anhelo del cuidado del otro marcan un recuerdo y respeto por su gente. Posteriormente, continuamos por la Transversal del Caribe hasta llegar a Barranquilla, su malecón, su puente Pumarejo y el monumento La Ventana al Mundo.
El quinto lugar que tendría que destacar es el Cañon de Angostura y Zabaletas en Buenaventura, Valle del Cauca. Estuve dos días en aquellos lugares. El sol, la humedad que penetra todo, el sudor que permea cada parte de la piel, la dinámica de la gente, su apertura y atención hace de estos lugares, además del agua y el verde que hay por todos lados en diversos tonos hacen de este lugar, un espacio para descansar, explorar y dejar que todos los sentidos nos permeen y nos permitan entrar en una relación íntima y profunda con la vida.
(Espera la segunda parte: Alta Guajira, Bahía Solano, Desierto de Tatacoa, Piedra Colgada y Laguna de Fuquene)
Pereira, Colombia, 9 de enero de 2026.


Hallo Dieguìn. Wie geht es dir. Fascinante viajar en el tiempo con tus bellos relatos encantadores de la vida en nuestra Gran COLOMBIA. Desde Deutschland un abrazo 🤗
Diego, muchas gracias por compartir tus experiencias en tus viajes en Colombia. Me parece maravilloso como describes lo que dentists en esos lugares. Muchas gracias por escribir y hacernos sentir que estamos alli.
Espero verte pronto recorriendo algunos de esos lugares.
Diego, de verdad que tus descripciones de la bella, multifacética y sorprendente Colombia han dejado en mi un gran deseo de conocerla cada vez más. Tus descripciones sentidas con el alma le dan al texto un gran valor.
Hermosa Colombia -sus -territorios-y-su-gente y Hermosa forma de describirla.👏🏻👏🏻👏🏻
Valoro muchos tus aportes y que me sigas. Gracias
Mi hermoso Diego, las descripciones que haces me transportan a través de los recuerdos a varios de esos lugares. Es maravilloso sentir la magia de Colombia 🇨🇴 expresada en tu narración.
MUCHAS GRACIAS por recordarme que nuestro país es un gran espectáculo de diversidad en todos los aspectos.
La descripción de los lugares invita a la imaginación a intentar recrearlos, si embargo, la única forma de tener una imagen real de ellos es visitandolos.
Gracias Diego por invitarnos a visitar esos lugares tan importantes para tí.
Un abrazo fuerte.
Y siempre hay algo más por recorrer, algún sitio donde ir y conocer su cultura, su biodiversidad, dejarse impregnar de lo bello de todas las cosas.