La vida es un viaje y creo que la mejor manera de visualizar tal experiencia es la de una espiral. Es la manera como quizás logremos dimensionar el sentido de tal itinerario. Un aparente volver sobre lo mismo, pero no en el mismo nivel, sino en otro. Hay diversas lecturas que se pueden hacer respecto al sentido de la vida, pero lo fundamental, lo esencial es que sea una vida reflexionada, lo que algunos autores nos dicen que sea una praxis. De no ser asÃ, estarÃamos a una vida que termina por discurrir sin propósito concreto. Vivir consiste en hacer de la vida lo que consideremos importante y valioso.
Hace unos dÃas, a manera de ilustración, estuve haciendo la lectura de un texto en el que se habla de la ruta del proceso de liberación. Y en este escrito, es de cierta manera un buen ejemplo de una praxis. Se parte de la fe en la vida y en sus posibilidades y como se va ascendiendo hasta alcanzar la maestrÃa que surge de la misma vida. Y si he podido comprender tal texto, hemos de pensar la liberación como un movimiento en espiral y como una praxis.
En el principio tenemos la vida. Vida que es movimiento y regresa sobre sÃ, una y otra vez. Vida que demanda confianza, fe y que está conectada en todos los niveles y espacios. Vida, en últimas, integrada en una red de interretrorelaciones. Es por esto que la fe en la vida es el inicio. Pero precisamente es ahà donde más dudamos una y otra vez. Incluso, puede pasar que no logremos pasar de este nivel. Y es que, sin fe en la vida, no hay apertura hacÃa el conocimiento de la realidad y la posibilidad de adquirir la sabidurÃa que emerge de la experiencia de vivir, un vivir iluminado por el conocimiento en un segundo lugar.
Los seres humanos, para bien o para mal, no estamos en la vida como están los demás seres. El vivir humano es un vivir problematizado que desgarra y cuestiona. Es por esto que el conocimiento, la ciencia, nos ofrece las herramientas de comprensión de la vida. De ahà podemos derivar que lo esencial es ir soltando todo aquello que se pueda convertir en un obstáculo en ese proceso de comprensión. Es cuando la experiencia iluminada por el conocimiento se hace praxis. Es por esto que entre más profundo sea el conocimiento, nos vamos acercando a la sabidurÃa.
El conocimiento es paso previo hacia la sabidurÃa que nos ofrece perspectivas para orientar el viaje espiritual a través de la aceptación, el servicio y el conocimiento de sà mismo. Aquà estamos en el tercer peldaño. La sabidurÃa se nos ha enseñado es un sabor, un degustar. El sabio, no sólo lo es por el conocimiento acumulado, sino por su actitud, por la manera como integra todo en la experiencia cotidiana. Le encuentra un sabor a la vida.
Y cuando hay sabidurÃa, hay aceptación, que es el cuarto paso. Al aceptar podemos reconocer la diferencia entre lo que se puede cambiar y aquellas circunstancias que son lo que son y su transformación no depende de nosotros. La aceptación ha sido para mà uno de los mayores retos, puesto que, en gran medida, implica asumir que hay cosas que simplemente son lo que son y que los resultados de nuestras acciones no siempre van a salir como quisiéramos que sean. El Bhagavad Gita nos enseña eso. Vivir cumpliendo nuestro Dharma o propósito, haciendo en cada momento lo necesario, pero al mismo tiempo entregando los frutos de la acción en manos de ese orden universal.
Finalmente, se ha de señalar que, en la ruta hacÃa la liberación llegamos a la maestrÃa, un estado al que se llegarÃa como resultado de todo un itinerario de vida en y desde el desapego. Y la maestrÃa de vivir es la manera de vivir de un Jiva, un ser iluminado en vida. Y este es el punto de la trascendencia donde se está en el aquà y en el ahora, al tiempo que nos proyectamos como una parte del universo y el absoluto. Pereira, Colombia, 22 de agosto de 2025

