A veces uno puede encontrar en redes ciertos chispazos de genialidad. Alguna vez encontrĆ© este que me llevó a considerar una respuesta mĆ”s amplia que el breve comentario que hice en su momento. El tuit en mención decĆa: ānos convertimos en la generación del eterno coqueteo que nunca termina en nadaā. Y bien es cierto, hoy vivimos una especie de una aparente cercanĆa que nos brindan las redes sociales cuando en realidad estamos mĆ”s solos y distanciados que siempre.
Pero dirĆa que no es asunto sólo de las nuevas generaciones, en apariencias tan abiertas a todo y con tan poco recato de las cosas, sino de todos. Si bien, estos se quejan del eterno coqueteo, las generaciones mayores se quedan del olvido y de la ruptura entre lo pĆŗblico y lo privado. Y no es que sea malo esto en sĆ mismo, sino que junto a la omnipresente tecnologĆa que se refleja en casi todos los Ć”mbitos de nuestra propia vida, hay una especie de deslumbramiento constante que nos inmoviliza y termina por separarnos todavĆa mĆ”s.
Son y somos deslumbrados por una imagen que despierta el deseo de cercanĆa, pero olvidamos de la posibilidad concreta de acercarnos. O ya es que tal vez, ya no sabemos cómo acercarnos. Ha empezado a surgir un miedo inconsciente y persistente a la cercanĆa que olvidamos de la posibilidad de estar juntos, de poder vivir juntos. Nos da miedo el fracaso y preferimos seguir diciendo las cosas de lejos como una especie de queja eterna. Quiero que me quieran, quiero algo o a alguien, pero de lejos. Gastar energĆa y tiempo en la cercanĆa es algo que hoy en dĆa no sabemos cómo hacerlo.
Y en esto, la ilusión del tiempo juega un papel central. A veces no sabemos que decir cuando tenemos al otro al frente, cuando ya se ha dicho todo. Y hay miedo. El rechazo a que la persona con la que se coqueteaba no es algo que se esperaba cuando en redes todo parecĆa tan claro. Mostrar nuestro autentico ser, mostrar nuestras sombras y luces da miedo. Y esto no nos abre a nuevas posibilidades de relación que quedan, como bien lo decĆa el tuit, en nada.
En un contexto mĆ”s amplio, el modelo de sociedad o de sociedades porque, aun asĆ, no se logra la estandarización tan profunda como se esperaban, intensifica la individualidad, fragmenta nuestras conexiones, separa la posibilidad de estar cerca y crea expectativas inalcanzables frente al amor, la amistad y cualquier cercanĆa humana. Hemos dejado que la capacidad de seducción que demanda tiempo, algo que en apariencia no tenemos. Y la seducción que es lo que nos permite descubrir lo propio en el otro e ir acercĆ”ndonos.
Pereira, Colombia 3 de abril de 2026.


Diego, ”felicitaciones!
Muy buen artĆculo, reflexivo y concreto.
Muchas gracias por compartirlo.
A usted. Gracias por leer y comentarlo.
Muy bueno šš¼
Gracias por leer.