EL ETERNO RETORNO.

Solamente volveré. Y así debería ser así de sencillo.  La vida quizás simplemente sea eso, un eterno retorno. Un volver sobre lo que hemos hecho, sobre las decisiones que hemos tomado, sobre lo vivido. Un continuo repetir de errores y aciertos. Una especie de bucle repetitivo al infinito. Sería como estar atrapado en una máquina que, a cada giro, solamente tortura más y más. Con todo, un volver a la vida, un volver a lo seguro, un volver a conformarse con un estado de cosas. Y nada más.

            Y sé que sería difícil. Eso lo sé. De un lado, enfrentaría aquella ronda de las justificaciones de las que quería huir. Y en el fondo quizás sea el mismo ego el que se siente agredido y con una carga de frustración. Luego sería objeto de quejas, risas, burlas de quienes me habían advertido que tal decisión no era la adecuada. Y ya que no tengo ante quien rendirme como el hijo prodigo y proclamar: padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no merezco llamarme tú hijo, es poco lo que me importa.

            Cuando salí de la clínica. Me hice el firme propósito de echar tierra entre la familia que en el fondo era una especie de club tóxico en el que todos sabíamos que nos envenenábamos mutuamente. Y marche allende los mares. Hacía el otro lado del charco poniendo incluso un inmenso océano de por medio. Y logré con esfuerzo hacerme un espacio aquí hasta sentirme seguro y crear al menos una base de ahorro para una vida futura. Son 20 años fuera del país y sé que allí, no es que hayan cambiado mucho las cosas. Por eso es un volver a lo mismo.

            Y en este tiempo, lo he de reconocer, he logrado crear una red de relaciones significativas por la cual valdría la pena luchar. Desde Carolina y Andrés. Esa parejita tan extraña que me metió en algo que jamás habría considerado en mi país: “un ménage a trois” con todas sus complejidades. En mi vida hubiera pensado que tal cosa estuviera dispuesto a hacer. Mi madre no me lo perdonaría. Reconozco que aprendía mucho de mí mismo de lo que había aprendido en toda la vida de dicha experiencia. De otra parte, están los compas del equipo de futbol que me aceptaron y asumieron así fuera el más viejo de todos y de cierta manera el más tronco, el menos diestro. Sí, creo que en este sentido me arrepentiré todos los días puesto que la alegría de recorrer pastos reverdecidos sería la mejor manera de aclarar todas las dudas.

            Pero, ¿Y si al regresar busco un sitio seguro en el campo, o al menos cerca de la ciudad, donde pueda construir o adaptar una casa de campo con todo lo necesario, lo básico, lo cierto es que no aspiro a nada más que terminar mis días tranquilo? Mis padres murieron. No tengo nada por lo que quiera ir a pelear. Y tampoco es mi propósito. El médico me ha dicho que necesito un clima más cálido. Creo que esa sería la justificación más adecuada para decir algo a quienes pretendan enlodarme en la cara el rosario de justificaciones que esboce en aquel tiempo cuando me fui. El cuerpo me está pidiendo que regrese.

            Leo en la página de la aerolínea. Vuelo directo a la capital y luego debo esperar 5 horas para la conexión a mi ciudad. Es una espera larga. Muevo el cursor alrededor del botón de pago como con cierta duda todavía sobre esto. De todos modos, puedo comprar un buen libro que me acompañe y puedo tener mi cuaderno de escritura, mi diario de apuntes.  Además, llamar de nuevo a Luis Felipe, mi hermano para decirle que no voy sería incómodo. Creo que allí tendría que estar entre uno a dos meses mientras busco un pequeño apartamento y empiezo a hacer la gestión de la finca. Necesito aire limpio y sobre todo poder levantarme cada mañana. Me conseguiré un perro, unas hermosas plantas, adaptaré una pequeña huerta. Siempre he soñado con arañar la tierra y sobre todo darme tiempo para contemplar y vivir. Doy el click al botón de pago.

Pereira, Colombia, octubre de 2025.

Nota: Tenía esto escrito hace un tiempo. Lo he reencontrado y creo que tiene potencial. Lo cierto es que no tengo claro que pueda ser. Con todo, ahí se los dejo. Agradezco su lectura, comentario y compartir.

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