Colombia, sus territorios y su gente – II

El viaje más reciente que tuve por Colombia ha sido a un lugar al cual volvería y es La alta Guajira colombiana.  Con respecto a esta zona de nuestro país, lo que hay que destacar es que corresponde al mundo indígena wayuu.  Recuerdo que al llegar el primer impacto fue el calor que me hizo recordar cierta escena de una película de ciencia ficción.  El primer día fuimos al Corregimiento de Camarones hacía el sur, donde podemos encontrar el Santuario de Flora y Fauna Los Flamencos. Aparte de ver esta emblemática ave, hay que destacar una presentación de bailes de la cultura wayuu que tuvimos la oportunidad de disfrutar.

Al día siguiente empezamos nuestro viaje hacía Punta de Gallinas, el punto geográfico en el continente más al norte de Colombia y de sur América, pasando por Manaure y sus minas de sal, Cabo de la Vela y sus hermosos lugares como la Playa Arcoíris o el cerro Pilón de Azúcar donde acompañados de un guía local conocimos la historia de los tres hermanos.

Ya al nuevo día madrugamos y nos dirigimos pasando por el Parque Eólico al Parque Nacional Macuira.  Al día siguiente seguimos avanzando hacía Las Dunas de Taroa a orillas del Mar caribe en cercanías de Punta de Gallinas.  En general este fue un viaje por la biodiversidad y por esa Colombia profunda de la que tanto se habla en medios y en redes. De regreso de Punta Gallinas, atravesamos el Parque Natural de Bahía Portete. Un hermoso paisaje desértico que invita al silencio interior a escuchar, a acallar la mente y dejar que la realidad sea lo que ha de ser para terminar finalmente en Mayapo y sus hermosas playas.  

Otro lugar para ir en Colombia es Bahía solano, en el pacifico chocoano, el cual constituye un bello espacio del choco biogeográfico que hay que recorrer en compañía para poder reconocer una cantidad de detalles que el visitante distraído perdería de vista tanto en las playas como en la selva que se asoma a la costa.  Las ranas, las palmas que caminan, los hermosos ríos son puntos de referencia fundamentales. Y lo que es más importante es que no es un lugar para visitar sólo en tiempos de avistamiento de las ballenas jorobadas. A unos cincuenta minutos por carretera se encuentra el corregimiento de El valle y su emblemática playa “El Almejal” de arenas negras.  Recorrerla al atardecer es dejarse atrapar por la belleza del paisaje además que si tiene oportunidad puede ver el nacimiento de tortugas o recorrer los alrededores del Parque Nacional Natural Ensenada de Utria, un lugar de protección ambiental en el pacifico colombiano.

En otro lugar de nuestra bella geografía podemos encontrar en el corazón de Colombia, en el departamento del Huila, el Desierto de Tatacoa. Ingresar al área del Desierto es toda una experiencia, en especial cuando se cruza en el ferry sobre el rio Magdalena. El recorrido siempre empieza en Villavieja un pueblo que da acceso al área desértica. Aquí vale la pena aclarar que más que un desierto, Tatacoa es un bosque seco tropical.  Por lo general, desde lo turístico, la experiencia del viaje se concentra en el desierto rojo (El cuzco) y en la observación de estrellas en la noche desde que uno no caiga dormido por el cansancio del día mientras se deja atrapar por el tapete de estrellas que ve en el cielo. En aquel lugar, no deja uno de sentir lo pequeño que somos en un universo que simplemente es y existe independiente de nuestros mezquinos intereses.  Y lo de la dormida es cierto porque a mí me paso en uno de aquellos viajes e incluso hay foto para el recuerdo.  Pero sin duda, el desierto gris (Los Hoyos) y sus rutas como el valle de los fantasmas y el valle de los xilópalos, tomar cerveza artesanal y visitar artesanías completan la visión de Tatacoa. Allí, como casi siempre hago, adquirí un bello recuerdo artesanal del lugar que he colocado en el gabinete de maravillas (repisas) que tengo al regreso a casa.

Finalmente, creo que tendría que señalar El Nevado del Cocuy como un lugar al que siempre se debe volver.  Ir allí es aprender a valorar la impermanencia de las cosas y valorar lo importante. Es tener la experiencia de la vida como una acumulación de transiciones. Por eso, creo que en aquello lugares extremos, el principal reto es con uno mismo. Cada quien decide hasta donde avanzar y cuál es su meta. La aventura adquiere su forma en el primer día cuando normalmente se visita la Laguna de Palchacual en cercanías del pueblo del Cocuy donde pernotamos aquellos días y que sirve como parte del proceso de aclimatación para el ascenso a altura.

El segundo día, vino la visita a La Laguna Grande de la Sierra en el Parque Nacional Natural El Cocuy que corresponde a uno de las rutas autorizadas de ingreso puesto que la mayor parte del parque se traslapa con resguardos indígenas donde los ingresos son restringidos. Recuerdo que fueron aproximadamente una caminata de veinte kilómetros a una altura considerable y que constituyo un verdadero reto.

Al tercer día fuimos al RitakUva o Ritacuba Blanco donde se encuentra uno de los glaciales a los cuales se puede acceder hasta el borde. Para mí fue un ascenso frustrado en apariencia. Tenía un dolor en una pierna. Opte por una pequeña montaña al frente. Un breve ascenso y después sólo contemplar desde la distancia porque no fui capaz de subir. Me ubiqué en la cima desde donde pude ver la mayoría de las montañas que abarcan el parque algunas ya sin glaciales.  Hice silencio interior y escuché la naturaleza y el mundo durante casi tres horas después de compartir brevemente con la familia un poco de lo que veía y que me tenía extasiado.

Hasta aquí un relato un poco apretado de mis experiencias más destacadas viajando por Colombia. En una próxima entrega, quiero presentar una reflexión al respecto desde la perspectiva de la filosofía ambiental y desde la espiritualidad. Una mirada íntima y quizás más profunda sobre lo que ha significado para mí todos estos lugares y lo que significa ser colombiano desde este contexto.

Pereira, Colombia, 6 de febrero de 2025.

6 comentarios en “Colombia, sus territorios y su gente – II”

  1. Espectacular esos viajes por los insólito y bellos paisajes de Colombia. Incitan conocerlos!
    Son una documentación turística para los interesados en adentrarse en la Colombia a descubrir.
    Mi pregunta: Hay peligro de encontrarse con la guerrilla mientras se recorre esos mágicos parajes?

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