La soledad es para valientes

Se ha vuelto un lugar común legitimar la soledad y la insistencia en que no tenemos que hacer nada por otros, que no tenemos que ocuparnos de otros, ayudar a otros, ser con otros. En redes sociales es casi un rosario permanente la insistencia en esto. Se para ti, preocúpate por ti, cultívate a ti mismo, cuida de ti, entre otros tantos santos y señas. A su vez en el intento de fortalecer una mal llamada autoestima y autoconcepto, terminamos por generar una expectativa elevada frente al otro y del otro imponiendo estándares inalcanzables. Esto ocurre, tanto en parejas, como en las relaciones de amistad e incluso de trabajo como otras formas de vinculo que tenemos con otros pues supuestamente cada uno tiene un valor que no puede perderse. Vivimos obsesionados con una juventud eterna que habita un mundo ilusorio.

Al mismo tiempo, se ha vuelto una queja reiterada, que raya casi en el victimismo en el que viven hombres y mujeres de todas la edades y niveles sociales, así como en muchos lugares del mundo, quejándose de la soledad. Diría que a veces parecen textos casi que, copiados y pegados, una especie de letanía permanente en ciertos discursos también propios de redes, llorando por otro sábado sin con quien salir, sin tener alguien con quien hablar, sin un abrazo o una expresión de afecto, afirmando que son personas que se cuidan, es decir hacen ejercicio, que tienen responsabilidad afectiva y al final dejan la pregunta acerca de que es lo que está haciendo mal.

Todo esto es un extraño culto al individualismo, tan propio del modelo social y económico en el que nos desenvolvemos y que a pesar de todas sus falencias se sostiene de manera hegemónica. Se exalta el culto al cuerpo, a la valía personal sobre el entorno del grupo en el que se vive. Y esto termina repitiéndose en prácticamente todas las dimensiones de la vida humana, incluyendo la espiritual donde el mismo mercado ha generado un sustrato amplio de ofertas con todas sus particularidades.  Y, en consecuencia, toda la vida actual se reconfigura a la medida de cada uno sin tener en cuenta la perspectiva del otro.

Y a veces pienso que todo esto es parte del proceso de reinventar las sociedades humanas cada vez más estandarizadas por patrones de consumo y estilo de vida exacerbados. Dice el refrán: “divide y reinaras” Es algo que raya un poco en las denominadas teorías de la conspiración que no lo son tanto. Se nos olvida que ante todo somos hijos e hijas de la tierra y de la vida misma, que estamos integrados y que el viaje espiritual al cual estamos abocados nunca se da en completa soledad. La vida se teje bajo la solidaridad y la cooperación. Sin estos principios no hay vida humana digna.

Pereira, Colombia, 24 de enero de 2025

8 comentarios en “La soledad es para valientes”

  1. Muchas personas aprendimos a vivir solas, nos adaptamos a lo que la vida nos llevó, paso a paso…sin dejar de ser solidarios con el semejante.
    Abrazo

  2. Jose Ramón Lopez Gomez

    De acuerdo con el autor. Somos seres sociables por naturaleza , nadie se salva o desarrolla sólo. La sociabilidad es necesaria y en la vejez más aún so pena de sufrir trastornos del lenguaje o de carácter sicológico derivados de la vida en solitario

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