Un recorrido para cultivar la conciencia ambiental: El cedral – La florida (Pereira)

El territorio. Los lugares y las cosas que habitamos. Y recorrer el territorio es darnos la oportunidad de conocerlo y apropiarlo. Lo que se conoce se ama y lo que se ama se cuida.  En nuestro departamento, Risaralda, hay muchos lugares para recorrer especialmente mediante actividades de senderismo. Son lugares para cultivar el amor por la tierra, por quienes nos rodean y por nosotros mismos.  Uno de estos es la ruta entre el Corregimiento de la Florida y la Vereda del Cedral en Pereira, punto de acceso por un camino de herradura hacía la Pastora que hace parte del Parque Regional Natural Ucumari. Y si continuamos ascendiendo por el camino hacía la Laguna del Otún, principal fuente hídrica de la ciudad, se accede al Parque Nacional Natural de los Nevados desde el departamento de Risaralda.

            He realizado el recorrido unas dos veces según recuerdo por estos lugares. En aquellos momentos, lo hicimos como parte de una ruta mucho más amplia accediendo o bien desde el Valle del Cócora en el Quindío o desde el sector de los Robles en la vía a Armenia. En aquella oportunidad he de reconocer que no disfrute tanto el camino como este día, sea por el cansancio acumulado de la ruta o por el afán que empieza a despertar en los acompañantes que hace que se quiera terminar rápido. En esta ocasión, el punto de inicio de la ruta fue el Cedral.

            Salir de la ciudad siempre es una experiencia novedosa que despierta el entusiasmo y el interés en propios y extraños, en especial para quienes tienen una vida muy urbana. En esta ocasión, no viajamos en jeeps Willis tan propios de esta región para hacer viajes a las veredas o a los pueblos. Mientras íbamos ascendiendo por la montaña podía escuchar las conversaciones sobre los lugares recorridos a los que se va desde la florida y el mismo Cedral. En algunos momentos nos cruzamos con la Chiva y con la que nos habíamos encontrado en Ciudad Victoria, en el centro de la ciudad.  En la florida hicimos una parada técnica como a veces decimos. El baño y/o el tinto de la mañana con el refuerzo del pandebono al desayuno y luego una nueva parada en la Suiza para las hojuelas o los aborrajados con café negro.

            En aquel domingo, en el Cedral, ya había mucha gente preparándose para el acceso hacía la Pastora, pero nosotros, en cambio nos disponíamos de regreso por la vía. Iniciando el recorrido pasaban todavía muchos carros, motos y ciclistas que iban hacía la vereda. De pronto todo el ruido mermo de manera significativa y entonces en compañía del guía y del interprete ambiental de aquel día, el bosque parecía empezar a susurrar. Era el aire que se filtraba en medio de un verde de diversos colores y se hacía más y más presente.

            Entonces, todo cambio. Se empieza a ver aquello que siempre refiero en diversos momentos como una oración y que desde la perspectiva bíblica se nos muestra como la sanación del ciego que clama al maestro: «Señor, que pueda ver». Y en este recorrido pude empezar a ver. La belleza de un espacio que se ha ido transformando por una opción de vida orientada al cuidado del agua y de la biodiversidad adquiere protagonismo. Allí se puede empezar a ver y a escuchar. Escuchar las aves en diversos tonos y como se mueven entre las ramas de los árboles. Desde el gallito de la roca, la pava caucana, los monos aulladores, el barranquero, la mirla entre otros y encontrar que sin pensarlo pasaron tres horas que en otros momentos ese recorrido o tránsito lo habíamos realizado en una hora.

            Finalmente se llega a la vara, el punto de control de la autoridad ambiental. Un breve descanso y al seguir caminando el olor empieza a cambiar. Los cultivos de cebolla, los aromas de las plantaciones. Después de otros veinte minutos o treinta, se llega a la florida, un corregimiento rodeado de un entorno que cautiva y promueve el turismo. De pronto, todo el ruido urbano de nuevo. La espera del bus y el regreso a casa. La vida sigue.

Pereira, Colombia, 20 de Julio de 2026

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2 comentarios

  1. Que lindo poder apreciar y recorrer estos espacios que nos llenan de amor, respecto y gratitud hacia la madre tierra.

  2. Que lindo poder apreciar y recorrer estos espacios que nos llenan de amor, respecto y gratitud hacia la madre tierra.

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